XVII

Invisible es el rey de los maestros,
su palabra jamás puede escucharse,
mientras habla el jocoso profesor
a un pueblo que no deja de alabarle.
Pero tarde o temprano vendrá el día
que cansada su lengua al fin se calle,
como calla el maestro tartamudo
que de lejos no cesa de envidiarle;
como también cayó el pedagogó
cínico y despreciable;
como sigue callando el rey de los
maestros, en su cima, imperturbable,
hablando al Infinito en su silencio
para que su alma bañe
todo el pueblo de abajo,
simpático rebaño de ignorantes,
que algún día dirán de sus palabras:
es claro que del corazón me salen.

Lao Tsé

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